Strawberry Mansion:

La emancipación de los sueños. 

 – Por Mauricio Orozco
@Eralvy

El imaginario y las abstracciones a las que puede llegar el arte cinematográfico por medio de una representación ha permitido que sea un terreno fértil en donde los realizadores pueden explorar los deseos, anhelos y cuestionamientos más grandes de la existencia humana. También puede ser una plataforma para fantasear sobre los dolores y traumas insertados en nuestro subconsciente a manera de pesadillas que nos permiten adentrarnos ante preguntas cada vez más complejas. En ambos casos se vuelve llamativa la búsqueda y exploración de estatutos que nos llenan de incógnitas y cómo nos invitan a construir parajes ficticios para tratar de comprender con más atención eso que ignoramos. 

Strawberry Mansion” (2021) es la segunda colaboración entre los cineastas Kentucker Audley y Albert Birney, después de su excéntrico e imaginativo trabajo en “Sylvio” (2017) en donde dejan entrever esta lógica juguetona que esconde un profundo cuestionamiento de la realidad por medio de una resignificación de los elementos cinematográficos, tales como el lenguaje, el género y los límites de la ficción.

En esta ocasión nos presentan una historia, que se puede encontrar en un punto medio entre la ciencia ficción y la fantasía, en donde los sueños son el protagonista de la premisa principal. Generando una oportunidad para imaginar un futuro en donde el gobierno tiene la capacidad para registrar y fiscalizar los sueños de cada persona por el simple hecho de soñar. Abriendo un potente cuestionamiento a lo voraz del dominio de las instituciones con respecto a nuestra libertad, incluso en aquellos espacios imaginarios en el que se pretende una libertad del ser a partir de una pregunta clave: ¿Que tanto somos los dueños de lo que soñamos/ imaginamos?.  

Con una secuencia inicial que va de lo poético a lo mundano se nos establece el tono de la ensoñación y la fantasía en que se envuelve una serie de metáforas visuales que permiten proponer una realidad alterna, a la que vamos accediendo paulatinamente. Acompañada del tratamiento de la imagen que se construye desde una ambientación que nos genera una sensación ajena y plástica de lo que vemos, recordándonos que hay una distancia entre la representación y la realidad, una estrategia que nos remite a las composiciones de ciertos referentes del arte pictórico, como las composiciones de los paisajes de Edward Hopper o lo colorido de las paletas de David Hockney. 

Los directores abre viñetas imaginarias en donde, desde su creatividad, se plantea una mezcla libre entre la ciencia ficción y la fantasía, alejándose de los grandes efectos especiales sin dejar de emular el excentricismo de la mente desde un planteamiento estético que se arriesga en propuestas que buscan materializar el subconsciente a partir de un gradiente simbólico que se desarrolla independientemente, pero manteniendo referencias indirectas a la creatividad de Michel Gondry, la destreza de Terry Gilliam y las poco convencionales narrativas de Shane Carruth.

Dentro de esa original propuesta que desarrolla la historia, nos podemos encontrar con un sin fin de técnicas de las que se asisten los creadores para cuestionar nuestra interacción con la realidad y el imaginario, entre el uso de animación clásica, stop motion, manipulación del sonido y la deformación digital de las imágenes. Usando el lenguaje fílmico como vehículo para desprenderse de todo indicio de realidad, transportando al espectador a páramos de aparente tranquilidad pero completamente delirantes, en donde como en un sueño, se transforma velozmente su narrativa, yendo y viniendo entre el sueño plácido y una pesadilla psicodélica.     

En esta delirante experiencia se nos invita a soñar como un camino a la emancipación del sistema, un escape a los horrores de la realidad, una oportunidad para recrearnos desde la creatividad y a formular nuevos deseos que nos lleven a encontrar la libertad y la felicidad. 

Después de su estreno mundial en la más reciente edición del Festival de Sundance, en donde obtuvo una nominación al premio por innovación. “Strawberry Mansion” llega a México como parte de la Competencia Oficial de la décima edición del Festival Internacional de Cine de Los Cabos y la podrás disfrutar de manera virtual desde su plataforma gratuita habilitada para todo territorio mexicano.

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