SWAN SONG: REDESCUBRIENDO EL PLACER DE VIVIR

 –Por Mauricio Orozco
@eralvy

Cuando nos acercamos al cine queer que tienen como figura principal a un personaje de la tercera edad, es habitual que nos concentraremos en una revisión melancólica y quizás hasta dolorosa, porque de antemano sabemos que esas historias tenían ese dolor intrínseco debido a que las cosas en el pasado no han sido nada fáciles para la comunidad LGBTTTQIA+; sin embargo se agradece cuando en lugar de un punto de vista que privilegia al dolor, se nos ofrezca una mirada que se alimente de él para celebrar la vida. 

“Swan Song” es el cuarto largometraje del director Todd Stephens, quien a lo largo de su obra se ha centrado en mirar la diversidad sexual como un elemento positivo y necesario que no encuentra esas revisiones tan crudas del dolor y del sufrimiento, sino que les amalgama en sus relatos de tal forma que los voltea volviéndoles los pretextos para celebrar el orgullo. 

 

En esta cinta, a diferencia de sus obras previas, el director se desprende de los personajes juveniles y decide revisar el concepto de la homosexualidad concentrándose en un peluquero retirado, quien gracias a su extravagancia, se vuelve un pionero de la diversidad en una pequeña comunidad de los Estados Unidos, y quien deberá salir de su retiro para peinar el cadáver de su mejor clienta y amiga. En este viaje de re-descubrimiento, vamos conociendo paulatinamente a Pat Pitsenberger, un personaje que toma su retiro como el escape de un mundo doloroso del que no se siente parte, quedándose congelado en el pasado, y que al momento de experimentarlo en el presente se da cuenta de lo mucho que ha cambiado.  

A simple vista es una cinta que fácilmente podría caer en espacios comunes, y que de hecho hace uso de varios elementos clásicos, sin embargo hay dos elementos que permiten que esta película destaque. Por un lado tenemos una comedia muy precisa que no es burlona sino que trata de cuestionar y promover la reflexión por medio de enfrentar el pasado con la actualidad, y por otro lado tenemos la actuación del legendario actor alemán Udo Kier, quien da una clase maestra de actuación en uno de los mejores roles de su carrera dándole vida a «Mr. Pat”, como le gusta que le llamen.

El largometraje se aprovecha de lo mínimo para formular una historia simple pero con un trasfondo profundo en donde se van entrelazando grandes signos que nos ayudan a cambiar o mejorar el sentido de los significantes que se han vuelto estandartes para celebrar la diversidad, pero también es una historia que propiamente celebra a la diversidad mostrando las diferentes instituciones que hemos cimentado con los años, tales como la familia elegida, nuestros espacios seguros, el apoyo entre nosotrxs y los gustos fuera de lo común. Sin embargo la cinta no cae a extremos que encasillan, sino que por medio de una bella comparativa entre el pasado y el presente podemos hablar de un avance en donde la identidad, la sexualidad o la preferencia se van naturalizando y aplaudiendo.

La actuación de Udo Kier es vital para el desarrollo de la cinta que aunque tiene personajes secundarios que nos van ayudando a engrosar el sentido de la misma, básicamente la narrativa se ciñe en los hombros del actor, quien sin soltar esa nostalgia y llamativa presencia que tiene ante la cámara, se permite una actuación amanerada que se intensifica según avanza la historia, en donde se tocan temas dolorosos que abren intersecciones para hablar de la amistad, la resiliencia, el amor, los tabúes y desde luego los temores con los que se vivía entonces, usándoles como motivo para crecer y liberarse poco a poco de ese dolor añejado con el tiempo, llegando a un punto cúspide en donde sentimos la libertad interna que siente Pat, descrita desde su libertad externa que le va rejuveneciendo poro a poco, y “re-aprendiendo” a ser homosexual en la actualidad. Y a esto se le suma la selección musical que ayuda a que la narrativa fluya con dinamismo y festividad promoviendo esa liberación con canciones de figuras importantes para la comunidad como: Ru Paul, Judy Garland, Shirley Bassey y Robyn.  

“Swan Song” es una película que fácilmente podría compararse con otras cintas que revisan los avances que ha habido a lo largo de los años para la comunidad LGBTTTIQA+, sin embargo la comparativa es innecesaria ya que desarrolla su propia personalidad por medio de los detalles en los que presta su atención principal, y con los cuales genera un ambiente de festividad que deja una sensación positiva en donde sabes de antemano que termina siendo una romantización del discurso, pero que se agradece porque esa también es la magia del cine, en donde en veces solamente quieres ver que al oprimido le vaya bien. 

Esta cinta tuvo su premier internacional en el Festival South by Southwest en marzo de este año y fue la encargada de inaugurar el Festival Internacional de Cine de Guanajuato en su edición número 24, en la ciudad de León este 18 de septiembre.

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